El proyecto de reforestación Ecojardines, en el que decenas de centros educativos del cantón de San Carlos plantaron arbolitos en sus lotes, permite ver sus efectos positivos tan solo dos años después de iniciado.
La Escuela de El Concho de Pocosol, ganadora de la primera edición de Ecojardines por la calidad en la que sembró y da mantenimiento a su jardín arbolado, es un caso ejemplar. En el 2006 iniciaron el proceso de siembra tanto de especies nativas como el almendro y el caoba, como de especies exóticas como la acacia. La organización local entre estudiantes, padres de familia y el personal docente, conformó un grupo de trabajo capaz de lograr que el lote escolar se convirtiera en un sitio más amigo de la conservación.
Este centro educativo luce hoy con amplias zonas de árboles, que ya se muestran con un buen crecimiento, a poco más de dos años de haberse plantado. Las aves que se acercan al lugar, la frescura que se siente y el mejor ambiente para los estudiantes reflejan claramente la filosofía y los conceptos que el proyecto Ecojardines quiso transmitir.
Recientemente, el proyecto de reforestación, en conjunto con una serie de medidas de mejoramiento de las condiciones sanitarias en la institución, han permitido a la Escuela de El Concho recibir la Bandera Azul Ecológica, logro que fortalece los esfuerzos que han efectuado en conjunto los habitantes de la comunidad.
El proyecto Ecojardines ha sido ejecutado por Programa Prosperidad, como un proyecto de Responsabilidad Social Empresarial encomendado por Grupo Ecodirecta desde el 2006.
El maestro Wilfrido Marchena y dos de sus estudiantes, explican en el video algunos detalles de Ecojardines.

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